miércoles, 15 de agosto de 2012

YA NO ME QUEDAN LÁGRIMAS




Mis recuerdos de infancia me llevan a las tardes de verano en un pueblo de Ciudad Real, bañado por las aguas del Guadiana. Me llevan a ver a hombres con grandes mochilas y garrafas de agua  subiéndose a un Land Rover y yendo a trabajar a parajes como La Celadilla, lugar donde pasaban las horas y donde se rezaba porque no tuvieran que levantar el campamento.Me llevan a hombres rudos, sucios y sudorosos que al caer la tarde entraban al bar a "hacerse una cerveza" después de haber estado todo el día trabajando. Esto pasaba hace más de treinta años, eran los trabajadores de "los pinos", que estaban todo el día limpiando, cortando y preparando el terreno para que no hubiese incendios y los de las mochilas eran las brigadas contra-incendios que tres meses de verano daban trabajo  a las gentes del pueblo y acudían raudos a apagarlos. Pero los políticos con el tiempo quitaron del medio a los de los pinos, de forma puntual contrataban empresas que cada cierto tiempo limpiaban el monte, empresas en muchos casos nacidas de pelotazos y favores, pero ese no es el tema. Los de los "fuegos" siguieron trabajando todos los veranos y en concreto los de mi pueblo eran famosos por su valentía y rapidez en dejar solucionados los problemas, pero...Los políticos se gastaron todo lo que había y empezaron a recortar, pero no recortaron sus monstruosos sueldos, no recortaron de gastos inútiles, no recortaron las ayudas al fútbol, no recortaron sus ayudas a la Iglesia, a las fiestas sectarias ni  a las comisiones que utilizan el dinero para sus fines. Recortaron en sanidad, justicia, seguridad y prevención de incendios.


Y hoy no me quedan lágrimas cuando enciendo la televisión y veo el incendio de La Gomera, un paraje único e irrepetible y oyes como se lamentan los habitantes de la isla ante la falta de ayudas y la falta de prevención.
Y vienen los ecos de los incendios de Andilla, Cabañeros, Guadalajara, Ourense, Girona, Alicante y en todos el mismo llanto, no hay prevención, no hay brigadas para apagar, se tarda mucho en llegar, antes estaban allí, salía el humo de un cigarro en mitad del monte y tenías allí al forestal a los cinco minutos.
Y hoy no me quedan lágrimas cuando voy  a "los pirineos ilicitanos" y me encuentro bolsas de basura en mitad de cualquier camino, restos de la fiesta del día 13, cajas de petardos en mitad de la nada, pero que podían ocasionar un incendio, restos de basura en los sitios más insospechados, que cuesta hasta llevarlos allí, pero no dice nadie nada, los "forestales" de hoy tienen otras misones, el "Seprona" de hoy tiene otras obligaciones, los vertederos crecen de forma incontrolada y sus restos llegan a todas partes; pero cuidado, no corras por el monte, no vayas en bici cuando ellos pasen, no quieras organizar eventos relacionados con el monte, entonces si están, entonces si actúan, para poner pegas, para obedecer sin rechistar a políticos que solo piensan en su beneficio y no en el nuestro, que se han olvidado que la mejor forma de evitar los incendios es prevenir y la mejor forma de prevenir es tener a gente preparada ojo avizor y no a cientos de kilómetros.
Yo he apagado incendios, con una rama, quizá no me correspondía, pero lo he hecho, yo soy de un pueblo que creció viendo a hombres sudorosos venir de los incendios, con la cara negra y con una sonrisa en la cara por haberlos apagado a tiempo. Yo nací en una época en la que me enseñaron a respetar el medio ambiente, a cuidar el río, a disfrutar de los parajes que tuve la suerte de conocer, pero otros muchos nacieron en esa época y no toman medidas para que yo no llore, para que no lloren los gomeros (creo que se dice así), para que no lloren en Andilla, en Torremanzanas, Ourense, La Junquera, Guadalajara, etc.
Y llegaron las carreras de montaña y ahí vuelvo a llorar, la última vez subiendo El Veleta, vasos por en medio rodando hacia la nada, hacia el abismo, hacia los rios que llevan el agua que luego nos quejamos que están sucios. Yo voy por el monte y veo restos de geles, de glucosa, de ruedas de bici, de papeles que no nacen de los árboles, pero ya no me quedan lágrimas, las he gastado todas.

10 comentarios:

VITORRO dijo...

pnEs triste, pero es la realidad de que que está sucediendo, cada vez dicen que hay mas gente ecologista,...etc, pero creo que todo eso es de boca, pues la realidad la vemos día a día y en cualquier lugar de la geografía ¡¡¡

Jaime Serrano dijo...

ayer subí al Cau y pude comprobar lo que dices: restos de carcasas de petardos en medio de sendas que imagino serán de los chalets de alrededor o de algún que se acerquen hasta allí en coche. No sólo ponen en riesgo de incendio sino que dejan todos los restos olvidados. Como dices, no nos quedan lágrimas, pero algo habría que hacer, no hay cultura ecológica, la gente se piensa que sí tiras una lata o un vaso luego a un señor a recogerlo. Yo tampoco lloro, pero me toca mucho la moral (por no decir otra cosa) ver las noticias de incendios o salir y encontrar restos por la sierra o escombros a los márgenes de las carreteras.

Km0 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Km0 dijo...

Estoy con tigo amigo Fausto. Yo tambien nací en ese tiempo, y aprendi a que cuando voy al campo, me llevo todo lo que traje, no dejando nada olvidado, y que este verano curiosamente, yo también he echado en falta a los "brigadistas", que tiempo atrás los sacaban de planes de empleo, y que era trabajo para 3 meses. Ahora nuestro Mariano Rajoy ha decidido prolongar la ayuda de 410 € a las personas que llevan mucho tiempo en el paro, yo les daría a éstos parados un poco más, hasta llegar al salario minimo interprofesional, y que trabajen de "brigadistas", o limpiando carreteras y así unos tendrían trabajo, y el monte estaría salvado y limpio, (esto se hace en otros paises europeos).
Llevo corriendo desde el año 2002, en éstos años, casi siempre he entrenado por campo, por mi cercanía a él, nunca he tirado una sola botella de agua al suelo, si se termina, la llevo en la mano y cuando llego al pueblo la echo a un contenedor, pero otros si la tiran, que yo lo he visto. Luego están los vertidos de escombros en cualquier sitio, que es más dificil llegar hasta allí, que ir a la escombrera del pueblo, o buscar un contenedor de obras. A mi tampoco me quedan muchas lagrimas, al ver a los grandes mentirosos (políticos) que no solucionan nada de nada, lo único un buen sueldo y cuanta pensión les quedará.
Saludos de un corredor ecologico

ALBERTO dijo...

Totalmente de acuerdo Fausto!
Mucho ecologismo, pero entre los político de turno y los impresentables del descuido, los montes esta´n qeu dan pena, y de las carreras no digo nada que todo se sabe.
Te encuentaras con cada elemento que es para colgarlo por los "güe....."
Buena entrada yUn salud

ramonet dijo...

Podría escribirte dos mil líneas respecto a lo que pienso del tema, pero creo que, cómo tú bien dices, no me quedan ni fuerzas. Este fin de semana he estado con un amigo mio brigadista y se te cae el alma al suelo...sólo queda agachar la cabeza y rezar( el que crea)

Celina dijo...

Uf, leerte me ha puesto los pelos de punta. Cuánta razón tienes en lo que dices. Si es que a veces tenemos lo que nos merecemos, con gestores tan incompetentes y gente incívica, el resultado no puede ser otro.

Reyes dijo...

Estoy contigo Fausto. No quedan lágrimas, ni fuerzas. Solo rabia y desesperación de ver que con lo que está pasando estos últimos días, ¡qué digo, años!, en nuestros montes (porque son de todos), parece que no hay nadie con los santos cojones de poner los medios, que existe y están, para remediar esta masacre ecológica. Sólo nos queda seguir pataleando con la sana intención de que alguien nos oiga y, aunque esto no les de muchos votos, haga algo de verdad.

Jose Vte. Valverde dijo...

Amén.

Tantulo dijo...

Nada más que añadir. Me uno a vuestras lágrimas que son las mías...

Saludos desde la tristeza...